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El terror tiene muchas formas y la muerte cercana es una de ellas. Este blog empezó en tono irónico y burlón como manual de ayuda para dejar de matar como quien necesita dejar de fumar, partiendo de un libro ‘Inocencia Muerta’. Los primeros capítulos de este libro tienen una presentación en este blog y pueden leerse en su enlace. El resto de las historias pueden leerse en el libro.


Capitulo 2 - “Aquí te pillo aquí te mato”

Aquí tenéis el segundo capítulo: "Aquí te pillo aquí te mato"



  He de reconocer que está es la manera más difícil en evitar cometer un asesinato. Normalmente se actúa de manera impulsiva por la rabia que surge de forma incontrolable de nuestro interior.
Popularmente diríamos que se nos cruzan los cables. Se deja de actuar de manera sensata y dominan los nervios. Unos nervios engañosos y prehistóricos que nos dicen que el matar nos va a sacar del apuro en que nos encontramos. Y tal vez ese primer impulso no sea del todo asesino, pero si llega a ser incontrolable puede que se nos nuble la visión de donde acaba el límite de agredir y empieza el de matar. También están los que no se atreven a agredir al causante de su mal y lo acaban pagando con el primero que topan.
  Como digo es enormemente difícil de controlar ese estado de enajenación mental transitoria y de hecho la gran mayoría de asesinatos se producen en esos momentos y no en otros. Aunque la venganza se sirva mejor fría, también se enfrían los sofocones del momento. Por eso cuando uno se siente en un estado así, lo mejor es darse una bofetada a sí mismo. Esto siempre dejará por completo desconcertado a la que podría ser la víctima y nos recordará lo que duele la violencia.
Si contar ovejitas te funciona para dormir, también lo puedes probar antes de cometer un acto barbarie. Cuando llegues a la oveja cinco mil y aún sigas contando es que ha ido bien. Si no eres ni capaz de pasar de la tercera no siempre pienses que estás jodido, a lo mejor es que necesitas clases de repaso (por cierto, después viene la cuarta oveja).
Si se intenta mirar las cosas con otra perspectiva, nos equivocaríamos menos, seguro. Un ejemplo sería la persona que no sabe a quién matar por haber sido culpable de la ruptura de su relación, al amante o a la pareja. Lo primero que debería preguntarse es si no ha sido el mismo, el culpable de la ruptura. Además, y si resulta que la pareja es un@ guarr@ de cuidado... mejor que se sepa cuanto antes.
  En estas series (tan de moda) que siempre asesinan a alguien queda patente que la mayoría de los asesinatos se realizan en los momentos de tensión y pocas veces son premeditados. Y es que estas series están siendo toda una institución haciendo creer a la gente lo fácil que es cargarse a alguien.   El colmo es ver como padres dejan a sus hijos menores contemplarlas como algo beneficioso para la intelectualidad del niño. Además, que los instruyen descriptivamente como algo tan exagerado como el siguiente caso:
  Padre e hijo están viendo un capítulo y el hijo se pierde en una conversación porque no sabe el significado de una palabra.
- Papá ¿Qué es un homicidio?
- Mira cariño. Si yo mato a apuñaladas al vecino que sabes que odio tanto ¿Qué sería?
- Asesinato.
- Correcto. Ahora imaginemos que una tarde estás jugando en el balcón y sin querer empujas una de las macetas más grandes que tenemos y le cae al dichoso vecino en la cabeza. Si este se muere del impacto sería homicidio por ser un accidente involuntario. El seguro del piso pagaría los gastos de daños y perjuicios a la familia de la víctima y poco más –el padre tomo aire antes de continuar para dejarle bien claro lo que venía a continuación–. Ese poco más sería que papá te tendría que regalar una videoconsola último modelo con los últimos juegos del mercado para que pudieras olvidar el accidente que cometiste y que le costó la vida al jodido vecino.
Volviendo al tema que plantea el título propuesto para este capítulo “aquí te pillo aquí te mato”, quisiera recalcar que el estrés es un culpable de que se cometan actos de los que luego nos arrepentiríamos. Se ha demostrado estadísticamente que la gente que practica un deporte o algún tipo de relajación suele tener menos estrés, y por consiguiente está menos dispuesta al riesgo de ataques de instinto asesino.
Entonces, si sabes que eres propenso al estrés, lo suyo es que hagas una práctica diaria de alguna actividad (el zapping no cuenta como deporte).

Capítulo 1 "Muerto el perro, se acabó la rabia”

Si quieres leer el primer capítulo:  "Muerto el perro, se acabó la rabia”



  Divertida película: “No matarás al vecino”, pero lo mejor de ella es la simplicidad de su título. Una frase que no siempre hay que tomar literalmente. El vecino puede ser cualquier persona de tu entorno. Desde el cabrón que tiene el coche en el parquin, en la plaza de al lado tuyo y que ha provocado que te lo hagan retirar porque sobresale un palmo de tu plaza (aunque a él no le molesta, solo que le toca los cojones que pagues menos porque tu plaza es más pequeña que la que corresponde con tu coche). Claro, también a ese vecino que te pone la música a todo volumen. Lo punzante es que encima tiene la idea de que te está haciendo un favor para que tengas hilo musical gratuito. El colmo es que piensa que su música es lo mejor y es merecedora de que todo el mundo la pueda apreciar. Como los conductores que asesinan nuestros oídos con sonidos varios, incluidas motos de pacotilla que deben presumir de potentes y son tan mierdas como sus pilotos. Pero por rabia que nos dé no podemos ir matando a diestro y siniestro y nos controlamos como podemos «¿Qué lástima verdad?» Solo que a veces la cosa no se supera y nos surge una fijación por una persona en particular y que día a día parece que su existencia en este mundo haya sido concebida para jodernos e irritarnos. Esa rabia nos hace imaginar posibles contiendas contra ella. Nos deleitamos pensando en cómo asesinarla de la manera más agonizante posible, aunque en la vida real si realmente lo fulminásemos en el acto ya nos sería más que suficiente y satisfactorio. Pero porque no utilizar esa imaginación macabra para combatir la rabia y no a la persona. «¿Se puede?» Lamentablemente no siempre, pero es todo un ejercicio que el intelecto puede acabar agradeciendo. Lo importante es saber, que matar al vecino es como ponerte un enorme letrero con las frases: “Me lo cargué yo, si fui yo. El muy desgraciado me lo estaba pidiendo a gritos”. No podemos ser tan tontos, ¿verdad? Por lo menos nos lo podemos currar como por ejemplo en “dos extraños en un tren” (que tampoco es aconsejable porque al fin y al cabo estas teniendo un cómplice y te puede llegar a pasar como en “tira a mamá del tren”). ¿Y porque es como ponerse un letrero? pues porque la policía (que no es tonta) va a ir a hacerte preguntas. Les llaman “preguntas de rutina” y sin ser psicólogos ya dominan el arte de «este me está ocultando algo». Te lo ven en la mirada, en los gestos y en la voz. ¡Si lo ves en todas las series policíacas todos los días! Y tal vez muchos se traguen las series para sacar alguna conclusión y aprender a realizar el crimen perfecto. Como si su hora diaria de serie fuese la clase académica de cómo aprender a no cagarla el día que reúna los cojones de asesinar. ¡No te engañes! Es como pretender aprender inglés porque escuchamos las películas en versión original y con subtítulos en nuestro idioma (y que no deja de ser lo ideal). Y Alguno todavía pensará, pero si no puedo asesinar a quién de verdad se lo merece y que me jode a diario, ¿qué sentido tiene reflexionar el cómo combatir sus impertinencias? Como dijo Jack el destripador “vayamos por partes” y a continuación podéis pasar a leer el primer capítulo “Muerto el perro, se acabó la rabia”. 

Controla el Hannibal que hay dentro de ti

   Este Blog en tono irónico y burlón dista mucho de ser una guía espiritual, ya que es un manual de ayuda irónico, para dejar de matar. Como dejar de fumar o cualquier otro vicio. Se parte de un libro ‘Inocencia Muerta’. Cada sesión tiene una introducción en este blog que corresponde a su capítulo del libro.