He
de reconocer que está es la manera más difícil en evitar cometer un asesinato.
Normalmente se actúa de manera impulsiva por la rabia que surge de forma
incontrolable de nuestro interior.
Popularmente diríamos que se nos cruzan los
cables. Se deja de actuar de manera sensata y dominan los nervios. Unos nervios
engañosos y prehistóricos que nos dicen que el matar nos va a sacar del apuro
en que nos encontramos. Y tal vez ese primer impulso no sea del todo asesino,
pero si llega a ser incontrolable puede que se nos nuble la visión de donde
acaba el límite de agredir y empieza el de matar. También están los que no se
atreven a agredir al causante de su mal y lo acaban pagando con el primero que
topan.
Como digo
es enormemente difícil de controlar ese estado de enajenación mental
transitoria y de hecho la gran mayoría de asesinatos se producen en esos
momentos y no en otros. Aunque la venganza se sirva mejor fría, también se
enfrían los sofocones del momento. Por eso cuando uno se siente en un estado
así, lo mejor es darse una bofetada a sí mismo. Esto siempre dejará por
completo desconcertado a la que podría ser la víctima y nos recordará lo que
duele la violencia.
Si contar ovejitas te funciona para dormir,
también lo puedes probar antes de cometer un acto barbarie. Cuando llegues a la
oveja cinco mil y aún sigas contando es que ha ido bien. Si no eres ni capaz de
pasar de la tercera no siempre pienses que estás jodido, a lo mejor es que necesitas
clases de repaso (por cierto, después viene la cuarta oveja).
Si se intenta mirar las cosas con otra
perspectiva, nos equivocaríamos menos, seguro. Un ejemplo sería la persona que
no sabe a quién matar por haber sido culpable de la ruptura de su relación, al
amante o a la pareja. Lo primero que debería preguntarse es si no ha sido el
mismo, el culpable de la ruptura. Además, y si resulta que la pareja es un@
guarr@ de cuidado... mejor que se sepa cuanto antes.
En estas
series (tan de moda) que siempre asesinan a alguien queda patente que la
mayoría de los asesinatos se realizan en los momentos de tensión y pocas veces
son premeditados. Y es que estas series están siendo toda una institución
haciendo creer a la gente lo fácil que es cargarse a alguien. El colmo es ver como padres dejan a sus hijos
menores contemplarlas como algo beneficioso para la intelectualidad del niño. Además,
que los instruyen descriptivamente como algo tan exagerado como el siguiente
caso:
Padre e
hijo están viendo un capítulo y el hijo se pierde en una conversación porque no
sabe el significado de una palabra.
- Papá ¿Qué es un homicidio?
- Mira cariño. Si yo mato a apuñaladas al vecino
que sabes que odio tanto ¿Qué sería?
- Asesinato.
- Correcto. Ahora imaginemos que una tarde estás
jugando en el balcón y sin querer empujas una de las macetas más grandes que
tenemos y le cae al dichoso vecino en la cabeza. Si este se muere del impacto
sería homicidio por ser un accidente involuntario. El seguro del piso pagaría
los gastos de daños y perjuicios a la familia de la víctima y poco más –el
padre tomo aire antes de continuar para dejarle bien claro lo que venía a
continuación–. Ese poco más sería que papá te tendría que regalar una
videoconsola último modelo con los últimos juegos del mercado para que pudieras
olvidar el accidente que cometiste y que le costó la vida al jodido vecino.
Volviendo al tema que plantea el título propuesto
para este capítulo “aquí te pillo aquí te mato”, quisiera recalcar que el
estrés es un culpable de que se cometan actos de los que luego nos
arrepentiríamos. Se ha demostrado estadísticamente que la gente que practica un
deporte o algún tipo de relajación suele tener menos estrés, y por consiguiente
está menos dispuesta al riesgo de ataques de instinto asesino.
Entonces, si sabes que eres propenso al estrés, lo
suyo es que hagas una práctica diaria de alguna actividad (el zapping no cuenta
como deporte).
Relatos para matar el rato y de paso dejar de matar (Basados en refranes populares)
Bienvenida
El terror tiene muchas formas y la muerte cercana es una de ellas. Este blog empezó en tono irónico y burlón como manual de ayuda para dejar de matar como quien necesita dejar de fumar, partiendo de un libro ‘Inocencia Muerta’. Los primeros capítulos de este libro tienen una presentación en este blog y pueden leerse en su enlace. El resto de las historias pueden leerse en el libro.
Capitulo 2 - “Aquí te pillo aquí te mato”
Aquí tenéis el segundo capítulo: "Aquí te pillo aquí te mato"
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